Los barrios de Granada, historia viva

Como Granada es una ciudad que tiene raíces árabes, judías y cristianas, una de sus mayores atracciones para el turista que esté interesado en la parte artística de la ciudad es precisamente su distribución urbana. Propio de todas estas culturas era el organizar sus núcleos urbanos en otras comunidades más pequeñas, lo que llamamos barrios, seguramente para que su administración fuera más sencilla, pues hablamos de una ciudad de miles de habitantes durante muchos siglos de su historia.

Si estás interesado en hacer una visita a la ciudad de Granada, quizá esta guía de barrios te resulte útil, aunque no sólo a nivel histórico. Recuerda que va a encontrarte con lugares con poca densidad de población, de calles estrechas y casas altas, donde de pronto puede aparecer una plaza, y llenos de rincones por descubrir… Vamos, que muchos de estos barrios podrían resultar ser los mejores picaderos de Granada, a poco que se esfuercen. Claro está, puede que tú prefieras otra clase de sitio para mantener relaciones sexuales, como polígonos, carreteras secundarias, o moteles donde poder encontrar algo de discreción; pero si realmente quieres sentir la magia de la ciudad granadina, y montártelo con alguien con el morbo añadido de estar en una de las ciudades más antiguas del mundo, yo no dudaría en ver estas zonas con una visión un poco pornográfica. Ahí lo dejo…

En fin, vamos entonces a lo nuestros, y no dejes de visitar estos lugares:

  • El barrio del Albaicín es una de las partes más antiguas de la ciudad y está formado por una red de calles empinadas y sinuosas y pequeñas plazas, muchas de ellas con maravillosas vistas de la famosa fortaleza del palacio, con la Sierra Nevada al fondo. El más conocido de los miradores es San Nicolás, y es un gran lugar para tomar una copa por la noche, mirar a la Alhambra y, si tienes suerte, escuchar algo de guitarra flamenca o española.
  • Más allá del Albaicín se encuentra el barrio más pintoresco de Granada, el Sacromonte, llamado así por la abadía del siglo XVII en la cima del cerro Valparaíso, que bien merece la pena visitar. Es conocido como el barrio gitano, y es notable por las casas cueva encaladas construidas en la colina, y por ser el mejor lugar de la ciudad para el flamenco .
  • El Realejo es el antiguo barrio judío de la ciudad, y como el Albaicín al otro lado de la Alhambra, tiene muchas calles empinadas y laberínticas, con casas encaladas y cármenes. El más famoso de estos, el Carmen de los Mártires , está abierto al público y disfruta de hermosas vistas de las llanuras, la ciudad y Sierra Nevada. Sube al Campo del Príncipe para ver los bares y restaurantes, y camina de regreso pasando la Casa de los Tiros, la Antigua Capitanía y el Convento de las Mercedarias hasta la calle San Matías, otro lugar con muchos lugares para comer y beber.

El Monasterio de la Cartuja de Granada

El Monasterio de los Cartujos de Granada, también conocido como La Cartuja de Granada, es uno de los mejores ejemplos del barroco en España. Este monasterio fue habitado por monjes cartujos, una orden religiosa que fue fundada en Francia por San Bruno en 1804, en Chartreuse. Los monjes cartujos practican la austeridad; viven sus vidas en riguroso ayuno y silencio y dedican su tiempo a la oración, el estudio y el trabajo manual. Los cartujos tenían hasta 24 monasterios en España; hoy en día hay 4 monasterios habitados por los monjes, en Burgos, Valencia, Barcelona y Zaragoza.

El Monasterio Cartujo de Granada, comenzó a construirse en 1516 por mandato de Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán) y terminó a mediados del siglo XVIII; los monjes vivieron en este monasterio hasta 1835. Algunas partes del monasterio se han perdido, como el gran claustro; sin embargo, otras partes están en excelente estado de conservación.

En la entrada, hay un camino empedrado en blanco y negro que conduce a una fantástica escalera hecha por Cristóbal de Vílchez; en la parte superior de la fachada hay un escudo de España y una imagen de San Bruno en mármol blanco. El claustro es el centro del monasterio y desde allí una gran cantidad de puertas comunican todo el monasterio; desde algunos de sus ángulos se puede ver la torre de la iglesia. Desde el refectorio se puede acceder a una habitación pequeña, generalmente con una fuente, donde los monjes se lavaban las manos antes de comer. La sala de este monasterio, hoy sin fuente, está decorada con un retablo de Sánchez Cotán que representa a los apóstoles San Pedro y San Pablo. Otras pinturas también de Sánchez Cotán representan la construcción del primer monasterio cartujo, dos obispos cartujos y la virgen con el niño.

El templo es de estilo de una sola nave, dividido en tres partes. La primera para la gente del pueblo, la segunda para los no profesionales y la tercera para los monjes. La sala está decorada con cuadros de Sánchez de Cotán; las puertas están decoradas con conchas, marfil, plata y ébano por José Manuel Vázquez. Las paredes están lujosamente decoradas e incluyen estatuas que rodean seis pinturas que describen la vida de la Virgen. El altar mayor está decorado con madera y espejos.

Detrás del altar principal y separado de la iglesia por una puerta de cristales venecianos, puede encontrarse la sacristía. En la sacristía, la arquitectura, la pintura y la escultura se fusionan creando una de las creaciones más bellas e impresionantes del barroco español; fue construida por Francisco Hurtado Izquierdo entre 1704 y 1720.

Un pequeño piso cuadrado soporta un torbellino de energía, que se eleva hacia arriba con la intención de exaltar el tabernáculo, en el cual yace el cuerpo de Cristo. El baldaquín central y los pares de columnas en las esquinas avanzan y se proyectan hacia el centro de la habitación. Dos figuras pintadas en la parte superior de cada una de las jambas de las puertas muestran el camino a seguir.

Formas inesperadas de atraer turismo a Granada

Haciendo un poco de resumen, se puede decir que a nadie le pueden faltar razones para visitar la ciudad de Granada, ni su provincia en general. Sin embargo, a pesar de los encantos que la ciudad pueda tener por sí misma, seguro que la administración municipal, provincial y regional no dejan de inventar mil y una manera de patrocinar la capital y hacer que los visitantes no sólo aumenten de número, sino de ganas de no marcharse y de volver lo antes posible a disfrutar de todo lo que las tierras granadinas tiene que ofrecer.

Y, sin embargo, a pesar del arduo trabajo que sin duda hacen todas estas administraciones, en ocasiones se presentan situaciones que, sin querer y sin que nadie lo espere, hacen más por atraer gente a la ciudad que todos ellos juntos. Situaciones inesperadas, no demasiado ortodoxas, y que pueden resultar un poco o un mucho escandalosas, pero que colocan en nombre de Granada en los medios de comunicación y atraen la atención de todos. ¿Quién iba a pensar que la pornografía podría ser tan buena como publicidad turística?

Pues sí, las grabaciones porno clandestinas en Granada saltaron a toda la actualidad nacional, máxime cuando no fue la única ciudad que realizó esta práctica tan poco inusual. Por supuesto, los primeros en dar la voz de alarma fueron los habitantes del lugar, sorprendidos, alucinados, unos escandalizados, otros encantados… Había reacciones para todos los gustos, pero, aparte del lío que se montó para saber si eso estaba permitido, quién lo había hecho, y si representaba una alteración del orden público (en forma de falta, porque de otra manera era más que evidente), hay que reconocer una cosa: todos estaban interesados por esas chicas desnudas que realizaban prácticas sexuales en medio de la calle, y si uno se fijaba un poco, también se podían admirar las vistas Porque ¡qué vistas!

El barrio del Albaicín se convirtió en el escenario improvisado de las escenas porno que se grabaron, ya fueran de forma espontánea o no. Una lástima que quizá no todo el mundo se fijara en eso, aunque puede ser que, de forma no consciente, ciertas imágenes se queden en la retina de aquellos que fueron testigos, bien en vivo o bien cuando las vieron en algún medio de comunicación. Algunas malas lenguas dicen que ciertas webs porno aprovecharon el tirón publicitario al publicar este video xxx o algún otro de su clase, ya que algunas como puritanas se hicieron eco de ello. O que fue orquestado por organizaciones vecinales para realmente hacer buena promoción de la ciudad, y que las actrices porno en realidad eran jovencitas vecinas de la misma Granada que se habían ofrecido voluntariamente para hacerlo. Luego todo ha quedado bajo secreto gracias a la investigación del suceso por las autoridades, y el tema se ha ido olvidando, así que puede que nunca sepamos cómo se originó todo en realidad.

Pero como digo, no hay duda de que eso promocionó a Granada. Porque, ya sabes el dicho: “es mejor que hablen mal de ti, a que no hablen nada“. La sociedad andaluza en general no es muy dada a contar libremente que consume porno de manera cotidiana, aunque realmente lo haga como cualquier hijo de vecino; y los vecinos granadinos no son una excepción palpable. Así, todo este caso provocó reacciones, como digo, de todo tipo, y la opinión más generalizada es que no gustaría que volviera a repetirse… aunque no seamos hipócritas: mucho lo disfrutaron como su primera experiencia de porno en vivo, y más por dónde se rodaba. Y, de nuevo, hizo una publicidad de Granada que no tiene precio.

El placer de comer en Granada

Cualquier hora es buena para degustar los exquisitos platos que puedes encontrar en la gastronomía granadina. No sólo se disfruta de la dieta mediterránea gracias a la zona en que nos encontramos, sino que ademas se degustan platos típicos de la gastronomía regional junto con los típicos de la provincia. El resultado: una mesa llena de productos que ni los mismos dioses pensaron en catar, jeje.

Cada momento del día tiene su ritual y sus productos típicos. Si empezamos por el desayuno, lo más corriente son el café y las tostadas. Ya sea con la típica baguette, el mollete de Antequera, o cualquier variedad de pan blanco o integral, se puede pedir media o entera (o sea, la mitad de la pieza o la pieza entera); lo más popular, el rocíado de aceite de oliva con tomate y jamón ibérico, pero también puedes pedirla con jamón cocido, paté, mantequilla y mermelada o queso. El café puede ser solo, con leche, leche manchada (es decir, más leche que café), cortado (un café corto con leche) o descafeinado de máquina o de sobre. Sin embargo, también es normal pedir zumo, infusiones, tés o leche con cacao, dado el caso. Ah, y no olvidemos el desayuno tradicional de los días de fiesta: chocolate con churros.

Es típico también tomar un aperitivo a media mañana; además de las famosas tapas, la gente suele pedir bocadillos, que cada vez son más elaborados, aunque siguen triunfando los de siempre: jamón serrano, tortillas de patatas, o el serranito (filete de cerdo o pollo con pimiento y jamón serrano); sin embargo, puedes encontrar especialidades como el de habas con jamón o el San Francisco, que tiene lomo de cerdo, tomate y queso.

La comida más fuerte del día suele ser el almuerzo. Se comienza con un entrante, tan típico como el gazpacho o el salmorejo, o una ensalada simple de lechuga, tomate y cebolla, a la que añadir algún ingrediente más. También lucen los productos ibéricos como el salchichón y el chorizo, y cómo no, el jamón ibérico; este producto también brilla en las habas con jamón, otro típico entremés, junto a los huevos estrellados y el revuelto de espárragos.

Como plato principal, el pollo a la plancha, la carne en salsa, el solomillo a la pimienta y las albóndigas son las opciones de carne más consumidas y más fáciles de encontrar. Pero si prefieres el pescado, no te pierdas el bacalao frito o al horno.

Los postres más populares consisten en natillas, flanes, crema catalana, fruta del tiempo como melón y sandía, y los piononos ( un bizcocho pequeño hecho con canela, azúcar y huevos, pequeños pero llenos de sabor). Y para la merienda, encontramos las maritoñis ( un pastel plano hecho localmente con un relleno de pastel de calabaza) y de nuevo los churros con chocolate (claro, si es que no hace 40 grados a la sombra).

Para la cena, comida más ligera, es muy típico irse de tapas, que suelen servirse gratuitamente con las bebidas; aunque si no te parece suficiente cantidad, siempre puedes pedir la ración del mismo plato.

La Alhambra, la joya de Granada

La Alhambra era una fortaleza árabe construida mientras los moros (musulmanes del norte de África) aún reclamaban esta parte del sur de España (Al-Andalus), ya en el siglo XIII. “Alhambra” es una traducción al español de las palabras árabes “qa’lat al-Hamra“, que significa “castillo rojo“. La importancia de calificativo “rojo” es fácil de ver, ya que proviene de la piedra roja polvorienta que se utilizó para construir los gruesos muros alrededor del castillo, que se esconde detrás de los muros de color rojo sangre y está enmarcado contra los picos nevados de la cordillera de Sierra Nevada, a cierta distancia.

Debido al potencial estratégico excepcional del sitio de la Alhambra, se ha utilizado como ubicación para una fortaleza desde aproximadamente el siglo IX; sin embargo, la parte más gloriosa de la historia de la Alhambra fue su tiempo bajo los emires nazaríes de los siglos XIII-XIV. Yusuf I y Mohammed V construyeron las secciones más bellas del complejo, los Palacios Nazaríes, destinadas a la vida diaria y al alojamiento. Después de que los monarcas cristianos españoles derrotaron a los moros y capturaron Granada en 1492, utilizaron la Alhambra como su propio palacio, agregando secciones y destruyendo otras, incluida, por desgracia, una parte importante de los Palacios Nazaries.

Además de esto, todo el sitio cayó en mal estado significativo en la década de 1700, y solo fue puesto bajo protección como monumento internacional alrededor de 1870. Felizmente, hoy en día, la Alhambra está bien cuidada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Los Palacios Nazaríes son el punto culminante de cualquier visita a la Alhambra; es el edificio musulmán más bello de Europa, y se encuentra en excelentes condiciones, considerando que fue construido en el siglo XIII y ha sufrido años de abuso desde entonces. Los Palacios contienes hermosos patios llenos de agua con gas; cámaras altas y frías llenas de intrincados mosaicos geométricos árabes, y elaboradas antecámaras, llenas de estucos grabados en paredes oscuras. El Mexuar es el primer salón al que entrarás y te prepara para la majestuosidad del resto del palacio; está atravesado por altas columnas de madera y hermosas paredes de azulejos árabes en las paredes. Desde esta habitación, caminarás por el Patio del Cuarto Dorado, básicamente una pequeña y ventilada conexión entre los dos cubículos; al otro lado está el Cuarto Dorado, en referencia a los techos de estuco enormemente ornamentados con tonos aúreos.

Al caminar por este patio de conexión, ingresará al Palacio de Comares; es una colección de majestuosas habitaciones, todas reunidas alrededor de un patio central lleno de árboles (el Patio de los Mirtos). Era el palacio más importante de la Alhambra, ubicación del trono de Yusuf I. El magnífico Salón de Embajadores es la sala del trono y, si miras hacia el techo, podrás ver detalles ornamentados en la madera, que representa los siete cielos islámicos, a través del cual un alma debe ascender después de la muerte. La última parada, y la más magnífica, es el palacio contiguo construido por Mohammed V, el Palacio de los Leones. Este palacio está ubicado alrededor del mundialmente famoso Patio de los Leones, un hermoso patio donde el agua gotea de las bocas de 12 leones de mármol.

Genil y su puente romano, testimonio de la historia

Lo primero que uno suele pensar al escuchar el nombre de Granada es en su pasado árabe, que realmente caló mucho en todo su territorio, ya que este pueblo pasó la gran mayoría de su etapa en España afincado justo en esas tierras. Y es cierto, la cultura árabe marcó mucho la sociedad de ese entonces, y mucho más en tierras andaluzas, como no podía ser menos después de 800 años de estancia en la Península. Pero créeme, Granada no es sólo musulmana, porque hubo una gran cantidad de pueblos que también vivieron allí, y dejaron su marca de un modo u otro.

La cuenca de los ríos son zonas que siempre cuentan la historia de primera mano, pues suele ser junto a ellos donde cualquier pueblo que llega a un nuevo territorio empieza a crear una comunidad. El río Genil, que nace en las montañas de Sierra Nevada y acaba desembocando en el Gualdalquivir, es un buen ejemplo de ello, pues ha sufrido este fenómeno en sus tantos kilómetros de cuenca. Numerosos núcleos de población surgieron junto a sus orillas, y por supuesto también junto a ellas se construyeron puentes, una nexo imprescindible para unir las poblaciones de una y otra rivera.

El puente romano del río Genil a su paso por Granada es una muestra perfecta de estas construcciones tan útiles como hermosas y duraderas. Lo mejor del caso es que este puente, que en la actualidad puede ser atravesado solamente por peatones, es en su mayoría de manufactura árabe, bien documentada su construcción en los archivos históricos de la ciudad. Sin embargo, gracias a sus arcos, son muchos los expertos que creen que se construyó bajo las ruinas de un homólogo de la época romana; y aunque no fuera así, eso es lo que ha quedado en el imaginario de los habitantes de la zona, que lo ha llamado así durante muchos siglos, y lo sigue llamando en la actualidad.

No es el único ejemplo, sin embargo, de un puente de estas características en la Comunidad andaluza. Otro también muy famoso, por su tamaño y su belleza, es el puente romano de Córdoba, que cruza el Guadalquivir en su pasa por esa ciudad; también existen otros en otras provincias, como el de San Pedro de Alcántara, el de Medina-Sidonia, el de Carmona o el de Villa del Río.

Cosas que no puedes perderte en Granada

Granada es todo un paraíso para el turista, pues puedes encontrar todo tipo de ocio y entretenimiento, tanto exterior como interior, tanto en playa como en montaña, y tanto en su capital como en la provincia. Sin embargo, es la ciudad que da nombre a todo el territorio la que lleva la mayor parte de este encanto, abriéndose al mundo y mandando un reclamo imposible de resistir para cualquier buen viajero.

Por eso, aconsejamos que visites Granada capital y no te dejes atrás ninguna de estas maravillas que puedes encontrar en ella:

  • La Alhambra: Este complejo mezcla de palacio y fortaleza es parte del legado dejado por los gobernantes musulmanes de la Península Ibérica. Tiene tres componentes, y cada uno de ellos merece una visita por separada: la fortaleza de la Alcazaba, la parte militar del complejo, que es una de las zonas más antiguas de toda la Alhambra; los Palacios Nazaríes, que son la zona más famosa y visitada, compuesta por tres palacios diferentes; y finalmente, el Generalife, que es otro palacio con impresionantes jardines. Los que vivieron aquí lo usaron como un escape de la vida típica del palacio, convirtiéndolo en su residencia de recreo.
  • La calle Elvira: Esta encantadora calle es una de los mejores lugares que ver en Granada para comprender el ambiente único de la ciudad: bares de tapas, restaurantes, lugares para comprar y teterías llenan toda la línea del lugar. Las influencias de Granada en Oriente Medio y África del Norte son evidentes en este tramo de su localización. En un extremo de esta calle, encontrarás el Arco de Elvira, que solía ser la entrada principal de la ciudad.
  • El Mirador de San Nicolás:  Popular entre estudiantes de la Universidad de Granada y turistas por igual, este puesto de observación a menudo está abarrotado, pero vale la pena visitarlo. Disfruta de la banda sonora de los artistas callejeros mientras visitas para admirar la Alhambra en cualquier momento del día. Si no te importa la multitud, este lugar ofrece una de las mejores puestas de sol de toda España.
  • La Alcaicería: La Alcaicería es el Gran Bazar de Granada. ¡Los colores y el ambiente de sus tiendas son una de las cosas más pintorescas de la ciudad! En el siglo XV, una serie de calles llenas de tiendas conformaban la Alcaicería original; se quemó en el siglo XIX y, desde su reconstrucción, sólo queda una sección de los restos originales.
  • El Albaicín: Las calles estrechas y laberínticas de los días anteriores a los automóviles conforman este vecindario, que es una de las mejores cosas para ver en Granada. El Albaicín es el hogar del Mirador de San Nicolás; planea en algún momento explorar el área antes o después de su visita al famoso mirador. 
  • El Sacromonte: El Sacromonte es un área donde vive la comunidad romaní (gitana) de Granada; las casas son viviendas tradicionales construidas en cuevas encaladas.
  • La Catedral de Granada: Hay dos cosas que distinguen a esta gran obra arquitéctonica de sus homólogas españolas: primero, esta catedral no se construyó hasta después de la reconquista cristiana de la ciudad, por eso su estilo es el renacentista, alejado de la gran mayoría de otras catedrales de aspecto gótico; y segundo, se construyó para convertirse en el mausoleo oficial de los Reyes de España, comenzando por los Católicos, aunque después su bisnieto, Felipe II, acabó con ese fin, trasladando los restos reales al palacio del El Escorial.

Ciudad milenaria y cuna de varias culturas

Para cualquier viajero que aprecie las cualidades del lugar donde viaja, más allá del ocio o la diversión (que también son muy válidos, claro que sí), Granada es sin duda un lugar clave al que ir más tarde o más temprano. La ciudad andaluza situada al sur de España, capital de la provincia del mismo nombre, es rica en historia y cultura; además de todo esto, la Alhambra y otros monumentos, una vida nocturna impulsada por los estudiantes y el esquí y el senderismo en la cercana Sierra Nevada, hacen de Granada el lugar perfecto para veranear, ya que ofrece un descanso del calor del verano de otras ciudades andaluzas como Córdoba o Sevilla.

Sin embargo, el verano ha pasado ya, así que por supuesto habrá que buscar otras atracciones en la ciudad; y no dudes de que las encontrarás. Pero antes, quizá estés interesado en saber algunas curiosidades históricas sobre la ciudad, que realmente está llena de ellas.

Granada ha estado habitada continuamente por humanos durante al menos 2500 años, originándose como un asentamiento ibero-celta antes del establecimiento de una colonia griega en el área. Bajo el antiguo dominio romano, Granada se desarrolló como un centro económico de la Hispania romana, con la construcción de acueductos, carreteras y otras infraestructuras. Con la caída del Imperio Romano, la ciudad fue gobernada por los visigodos antes de ser reconquistada por el Imperio bizantino, manteniéndose todo el tiempo como un centro estratégico militar y económico para la región.

La conquista árabe del 711 trajo el dominio islámico a la Península Ibérica y Granada se estableció rápidamente como una de las principales ciudades de Al-Andalus; como sabes, el nombre musulmán de la región. Se introdujeron nuevas prácticas agrícolas a medida que la antigua infraestructura romana se utilizaba para el riego, lo que llevó a una gran expansión de la ciudad a medida que crecía desde el valle del río hasta las colinas actualmente ocupadas por la Alhambra y el Albaicín, con un importante asentamiento judío , el Realejo, existente dentro del pueblo. Después de la caída de Córdoba en 1236 ante la Reconquista cristiana, la ciudad se convirtió en la capital del Emirato de Granada, y durante los siguientes 250 años Granada se erigió en el corazón de un reino poderoso y autosuficiente con la construcción del palacio real y su fortaleza, la Alhambra.

Las escaramuzas continuaron entre el Emirato de Granada y la Corona de Castilla, y a fines del siglo XV la Reconquista cristiana puso su mirada en Granada. Después de una campaña militar dirigida por los Reyes Católicos, que incluyó un asedio de la ciudad amurallada, el rey Boabdil de Granada se vio obligado a rendir la ciudad en 1492, poniendo fin al dominio árabe en la Península Ibérica y marcando el final de la Reconquista. Como se esperaba, la llegada de los castellanos a tierras granadinas trajo consigo no sólo un cambio de gobierno, sino también de sociedad y de religión: los cristianos pronto obligaron a los residentes judíos y musulmanes existentes a convertirse a su fe, y comenzaron a hacer cambios significativos en la apariencia de la ciudad en un intento de ocultar su carácter musulmán, incluida la sustitución de la mezquita principal de la ciudad con una enorme Catedral y la construcción de un gran palacio cristiano en el corazón de la Alhambra. La persecución contra los musulmanes y los judíos hizo mella, y con el tiempo la ciudad comenzó a sufrir pérdidas económicas a medidas que estas comunidades abandonaban sus hogares y las tierras de Granada.

Granada siguió siendo una ciudad en gran parte de estilo medieval hasta bien entrado el siglo XIX, atravesando muchas crisis económicas y viendo gran parte de su patrimonio arquitectónico destruido. Sin embargo, en la última mitad del siglo XIX, Granada se incorporó a la red ferroviaria nacional y a las primeras agitaciones del turismo gracias a la presentación de sitios como la Alhambra a una audiencia más internacional. Más tarde, la Guerra Civil hundió la economía de Granada, y persistió en gran medida como una ciudad burocrática y universitaria hasta finales del siglo XX, cuando la ciudad experimentó un período masivo de modernización y desarrollo que trajo nuevos negocios y visitantes a la ciudad. Hoy todavía se puede ver esta modernización en la reconstrucción de edificios antiguos en el centro de la ciudad y la expansión de la misma hacia los extrarradios municipales.